El placer de dormir tras las rejas

Dormir tras las rejas ya no es sólo un asunto de convictos. De un tiempo a esta parte, un puñado de cárceles fueron convertidas nada menos que en hoteles, y algunos de ellos hasta ofrecen servicios de lujo. Afortunadamente, no hay que recibir ninguna condena para hospedarse en alguno de ellos. ¡Y las puertas sólo se cierran desde el interior de las habitaciones!

Recientemente Booking.com realizó un relevamiento entre su oferta, e hizo una selección de centros penitenciarios que se convirtieron en establecimientos hoteleros.

De ese listado hay uno que se encuentra en nuestro continente: The Liberty Hotel, en Boston, Estados Unidos. Era la Charles Street Jail, construida en 1851, que durante los años en que funcionó acogió entre sus muros a reclusos famosos como Malcolm X, Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti, entre otros. En la actualidad combina los elementos históricos de su arquitectura y estilo con las comodidades de la vida moderna.

En tanto, en Europa se alistan otros cinco presidios. Uno de ellos tiene un nombre muy particular: el Het Arresthuis (en Roermond, Países Bajos), que significa “arresto domiciliario” en holandés. Se trata de una antigua cárcel y centro de detención situado en el centro de la ciudad, donde los acusados pasaban estancias cortas mientras esperaban su juicio. Luego fue una cárcel del Estado. Y actualmente ofrece lujosas habitaciones con wi-fi sin cargo, televisor de pantalla plana y un restaurante que sirve platos de la cocina gourmet internacional.

Por su parte, el Hotel Katajanokka (Helsinki, Finlandia) está emplazado en la isla Katajanokka, en el centro de la urbe. Fue una cárcel del Estado y un centro de detención de acusados a partir de 1837. El interior de sus muros de ladrillo rojo se caracteriza por sus contrastes: destacadas comodidades, un diseño elegante y el toque de lujo nórdico. Mientras que en el restaurante Linnankellari, ubicado en el sótano, se ofrecen platos elaborados con los mejores productos de las huertas locales y materias primas escandinavas.

Otro exponente es el Alcatraz Hotel am Japanischen Garten (Kaiserslautern, Alemania), que data de 1867. Esta cárcel convertida en hotel ofrece no sólo habitaciones convencionales, sino también celdas, a modo de muestra de lo que fuera la vida diaria en la cárcel, ya que cuentan con ventanas con barrotes, camas originales hechas por los propios reclusos, y lavamanos e inodoro en la habitación. Mientras que el Hinter Gittern Bar –el bar del hotel, cuyo nombre significa “tras las rejas” en alemán– es ideal para terminar el día.

En Estambul, Turquía, el Four Seasons Hotel Istanbul at Sultanahmet se encuentra en un antiguo centro penitenciario de tres plantas y estilo neoclásico, en el centro histórico de la ciudad. Ostenta un bonito patio con jardín, y habitaciones de lujo con obras de artesanos turcos y baños de mármol.

Por su parte, el Långholmen Hotell (Estocolmo, Suecia) era una cárcel del siglo XIX. Hoy sus modernas habitaciones cuentan con algunos elementos auténticos de la prisión. Además, es uno de los museos más interesantes de la capital sueca por la temática: su exposición “Del crimen a las cadenas” está abierta al público todos los días, y también se ofrecen visitas guiadas y otras actividades.

Finalmente, del otro lado del globo, The Old Mount Gambier Gaol (Mount Gambier, Australia) fue inaugurada en 1866 como centro penitenciario, y hoy ofrece una amplia variedad de opciones de alojamiento, con acceso a rincones históricos de la prisión, como el salón, la biblioteca y la capilla. Todos están reformados y se han convertido en modernas zonas comunes totalmente equipadas.

FUENTE: el-placer-de-dormir-tras-las-rejas

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